Erasmus + Movilidad a Estonia

Integrantes por parte de Instituto INTER: Marisa Cabrelles, Ramón Saiz y Arturo Clares.

Fecha: del lunes 12 al sábado 17 de Junio de 2017.

Lugar: Haapsalu, Estonia.

Día 1: El del viaje de ida

 

Tras hacer las compras de última hora, y con los típicos nervios previos a un viaje, por fin Marisa y yo (Arturo) llegamos al aeropuerto de Manises. Allí un Ramón holgadamente previsor, nos esperaba desde hacía casi una hora. El itinerario previsto era Valencia-París-Tallin-Haapsalu.

Una vez hecho el embarque de los equipajes, es decir, libres de la carga física, nos hicimos unos tentempiés cuya naturaleza omitiré en este texto. Como curiosidad, el benjamín de esta expedición vio al primero de los famosos del día, el futbolista Juanfran. Cuál fue nuestra sorpresa cuando, al embarcar, nos dimos de bruces con el segundo de los ilustres, el President de la Generalitat Ximo Puig; el porqué no nos hicimos una foto con él, es otro pequeño misterio que dejamos a la imaginación de cada uno.

Una vez en París, y gracias a la holgura de tiempo entre vuelos, en un arrojo de valentía inusitado decidimos hacer una excursión más allá de los límites del Charles de Gaulle, nada más y nada menos que a la Feria de las Naciones. Calor, pabellones cerrados y refrescos calientes son un más que acertado resumen.

De vuelta al aeropuerto francés fue, una vez más, Ramón quien vio a otro personaje, de nuevo un futbolista, Llorente, al cual dirigió unas palabras y que, para seguir con la analogía “misteriosa” y mantener la estructura literaria del relato, no os voy a reproducir.

El vuelo, aunque más largo que el anterior, fue igual de ameno y se pasó… volando, claro. En Tallin nos esperaba Heli Helmo, la Coordinadora de Proyectos europeos del centro educativo estonio que íbamos a conocer, y el conductor, Rene Reinola, de los siguientes lluviosos y boscosos 100 Km. (alguien que, por sus características físicas, pasaría a ser para nosotros “elcarlosnavarro”).

Estamos instalados en el hotel y sí, pese al cansancio -en este instante son las 2:39 de la madrugada- quiero terminar la crónica de hoy (más bien de ayer) con un par de puntualizaciones: 1) aún me quedan fuerzas para redactar oraciones lo más largas y enrevesadas posibles y 2) de forma totalmente inverosímil para cualquier ciudadano del sur de Europa… ¡aquí todavía es de día! Buenas noches (es un decir).

Día 2: El de la presentación

 

Martes y 13 ¡Rayos! Tras un breve sueño, y una rápida ducha en un inverosímil cuarto de baño -en el que la placa de la ducha y el inodoro comparten espacio- Ramón y yo dábamos un pequeño paseo previo al desayuno, mientras Marisa “skypeaba” con sus chicos. Heli vino a recogernos y nos obsequió con una conducción, digna de Fernando Alonso, hasta el “Haapsalu Kutsehariduskeskus (en adelante HKHK).

Uno espera, en estas situaciones, cierta seriedad, y si bien fue así, los tres integrantes de la expedición de Instituto INTER fuimos tratados con un cariño y una simpatía extraordinarios. Junto a Heli nos recibió Ingrig Danilov, Ingrid Kera y Tiiu Mihelson, que se ha hecho cargo de nosotros durante toda la jornada y a la que acabamos cogiendo un especial afecto.

Tras la presentación de su Centro, llegó el turno de hacer lo mismo con el nuestro. No puedo más que mostrarme orgulloso de la presentación que hicieron, como si del Dúo Dinámico se tratase, Marisa y Ramón del PowerPoint que previamente yo había realizado. Les aplaudieron y Heli incluso nos pidió una copia: todo queda dicho.

¿La comida…? En el propio Instituto a las 11’30 a.m., creedme; independientemente del horario, nos llamó la atención que allí la hacen los propios alumnos del curso de cocina.

A continuación, mejor que mis palabras, dejaremos que las fotografías de la Galería pinchando aquí. narren la visita a las instalaciones.

Además, pinchando aquí, podréis acceder a la presentación que nos hicieron en Estonia y pinchando aquí a la nuestra. Para no hacerlo a horas intempestivas, decidimos que todas las tardes dedicaríamos el tiempo necesario para redactar este diario y así no dejarnos nada en el tintero, en el tranquilo comedor del Hotel Kong donde nos hospedábamos.

Acabamos la jornada con una agradable cena en el restaurante Kärme Küülik y con un paseo bajo la lluvia, a la espera de ver qué nos deparaba el día siguiente.

Día 3: El de la paella

 

Comienza la jornada, por fin, con buen tiempo. La profesora Tiiu nos llevó en su coche al HKHK. Nada más llegar, amablemente nos ofrecieron ayudar a los alumnos de la cocina para hacer “paela”. Una vez le colocaron la chaquetilla a Marisa, los dos chicos, en un inexcusable alarde de cobardía nos escondimos bajo el manto protector de Tiiu, que se ofreció a llevarnos de excursión pedagógica. La primera visita fue a una especie de fábrica-cantera donde los alumnos de esta especialidad hacen ocasionalmente prácticas. Los estonios, al principio, nos pueden parecer algo fríos para nuestro carácter mediterráneo, pero la vedad es que más amables no pueden ser: vimos muchas variedades y técnicas en la que se trabaja la piedra gracias a Caleb que, pese a no estar preparada la visita dejó sus quehaceres para atendernos; hasta nos hizo un pequeño presente al que correspondimos con otro de Instituto INTER.

Hicimos una rápida visita al puerto desde donde parten los barcos a la isla de Hiiumaa y de allí a las ruinas del castillo de Varisemisoht. Antes de ver cómo iba la paella nos acercamos a la iglesia de St. John.

Es inevitable pensar que sólo con tener la receta adecuada, no es suficiente para cocinar; sin embargo, pese a nuestras no muy positivas expectativas, el resultado sí que lo fue; en palabras de Marisa, la pinche -que acabó haciendo las veces de chef- “no guanyarà un concurs d’El Palmar, però es pot menjar”. De hecho, la intención inicial de los estudiantes y su profesora de cocina era freír la carne y verduras por un lado, y cocer el arroz blanco y “al horno” por el otro, para finalmente mezclarlo todo en la paella… en fin.

También llamó nuestra atención que la bandera estonia ondeara a media asta. Era debido a que rememoraban el día nacional en el que en 1941, miles de estonios fueron deportados a Siberia. A partir de aquí, una expedición formada por Rene Reinola, Liis Rüü y Valdo Nõlvak “and the spanish teachers” se dispuso a recorrer zonas del país interesantes. Empezamos por un cementerio que se caracteriza por su típica iglesia de madera, por encontrarse en mitad de un bosque y porque están enterrados allí alemanes y estonios que lucharon en la 1ª Guerra Mundial.

De allí a diferentes lugares de la costa: las playas de Noarootsi, Roosta, Nova y Dirham, un puerto de pescadores, donde cenamos unos deliciosos arenques, salmón y boquerones… ¡a las 15’30!

Anécdota viejuna: hace 5 millones de años cayó un meteorito en la costa -del cual queda un gran pedrusco- que es lo que explica porqué, diseminadas por toda la región (tan llana como La Mancha) hay enormes piedras.

Finalmente, nos llevaron al maravilloso Parque Nacional de Matsalu donde recorrimos a pie, durante más de tres horas, un bosque con distintos ecosistemas hasta llegar al llamado “Bog”, una marisma protegida que se caracteriza por combinar un paisaje, para nosotros alienígena, de dunas, agua y pinos enanos. Como soy incapaz de describirlo mejor, en la galería fotográfica podréis sacar vuestras propias impresiones.

Como se puede imaginar, esa “noche” dormimos como troncos, no sin antes dar otro paseo, porque… sí, lo habéis adivinado ¡es de día!

Día 4: El de las Escuelas Infantiles

 

Este día estuvo dedicado a la Educación Infantil en Estonia. Para ello nos ayudaron distintas personas para según qué visita. Comenzamos por el Centro de Custodia para Niños de Haapsalu, donde nos atendieron Hanna-Brett Lepplaid, directora del Centro y Külle Jaar, educadora, acompañados por Ingrid Danilov directora del HKHK.

La siguiente visita fue a la Escuela infantil pública Pääsupesa, un gran espacio dirigido por Maarika Aru, al cual nos acompañó Ingrid Kera.

Tras la comida de las 12’30 -imagino que ya tarde para ellos-, hicimos la inexcusable visita al Castillo-museo de la localidad de Haapsalu, cuya torre, además de permitir -en un país tan llano, insisto- obtener unas buenas panorámicas, guarda una escalofriante leyenda, la de La Dama Blanca.

Por último, con Marelle Möll visitamos el Centro Privado de Educación Infantil (que aquí es hasta los 7 años) MTV Lepatriinu Mängumaa.

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Esta tema sobre la Educación Infantil es lo suficientemente interesante como para dedicarle una redacción aparte, la de Marisa, que podrás disfrutar pinchando aquí. Y como siempre, las fotos más interesantes en la galería fotográfica.

Día 5: El de la reunión con el Departamento de Desarrollo

 

Hoy es el primer día que usamos el transporte público y, como anécdota graciosa para todo el mundo excepto para los que íbamos en el autobús, subió alguien que, seguramente, desconoce la existencia del jabón por las caras que hacíamos todos.

Encuentro con las profesoras del HKHK: Ingrid Kera, Heli Heimo, Tiiu Mihelson, Aile Nõupuu, Airi Aavik. Comenzamos con un tema relajado para romper el hielo: la capa del mismo que se forma en el mar Báltico en invierno.

Una vez entrados en materia, uno de los temas a tratar estuvo directamente relacionado con el desarrollo de las nuevas tecnologías, una descripción pormenorizada de su sitio web y todo aquello que tiene que ver con su imagen corporativa (pinchando sobre el logo podéis acceder a su web). Resulta que, pese a lo interesante del tema, se hablaron de aspectos con los que no quiero aburriros (sin embargo, si alguien de verdad está interesado en ello puede contactar conmigo).

Durante la charla surgieron propuestas muy a tener en cuenta para que, nosotros como Centro de Estudios, llevemos a cabo cuando nuestros alumnos estén realizando prácticas en otros países de la Unión: cómo mantener el contacto de forma eficiente con ellos, cómo dar relevancia a su aprendizaje, cómo darse a conocer a empresas y otros espacios laborales, etc. Otro aspecto fue cómo promocionan el trabajo de sus alumnos para mejorar la imagen que hasta ahora se tenía de la Formación Profesional mediante diversas propuestas abiertas a la población de Haapsalu en general. Los últimos minutos han sido destinados al aprendizaje de una aplicación, Kahoot, a la vez lúdica y pedagógica -muy popular en Estonia- que utilizan frecuentemente como herramienta de trabajo en el aula.

Finalmente llegó el momento de la despedida que, como toda nuestra estancia, ha sido cálida y afectuosa, y que todos intentábamos posponer. No olvidaremos fácilmente esta experiencia, enriquecedora y única, ni a nuestros magníficos anfitriones.

Aprovechamos el resto del día para comer -esta vez sí, a hora española- y hacer algunas compras antes de ir al hotel a redactar este texto, y después dar un paseo por una costa muy diferente a la nuestra, pero que en algunos puntos nos recordaba a la Albufera.

Día 6: El del viaje de vuelta

 

Madrugamos y nos despedimos del extraño y algo inquietante recepcionista del Hotel Kongo que tan fijamente nos ha mirado durante estos días -si bien le dedicó alguna sonrisa esporádica a Marisa- y cogimos un takso a la Estación de autobuses: no existía, era una parada de bus justo al girar la esquina (¡!). Dos “horitas” de calor sofocante en un autocar sin ventanillas hasta llegar a Tallin, donde nos deshicimos del equipaje.

Desde la Estación de autobuses de Tallin -esta sí, auténtica- en apenas media hora a pie nos encontramos en el centro histórico: medieval, turístico y atestado. El único lugar con cuestas del país, por cierto. Allí pudimos conseguir algunos de los encargos que nos hicieron y comer. Pudimos ver una iglesia ortodoxa y, por fin, comprar unos cómics para mi colección.

Otro taxi nos llevó al aeropuerto de la capital estonia; efectivamente, estaba también al lado, a cinco minutos exagerando. Esta vez no hubieron “famosillos” en el viaje de vuelta, pero no faltó la diversión en el vuelo de París, donde los gendarmes detuvieron a uno de los pasajeros ya dentro del avión, lo que provocó cierta inquietud entre el pasaje y un considerable retraso.

Resumiendo…

 

Seis días, trece folios manuscritos y casi novecientas fotos que se han quedado en lo que habéis podido ver, para no pasarnos de pesados. Una experiencia enriquecedora que nos hecho crecer tanto en lo profesional como en lo personal, por muy manido que suene, y que difícilmente olvidaremos.

 

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